One Response to “Un fuego que enciende otros fuegos LOGO CG2012 SM”

  1. admin comenta:

    “Fuego que enciende otros fuegos”
    Con renovado fervor e impulso misionero
    En un Compañía de María Globalizada

    La cruz marianista es el símbolo del carisma inspirado por el Fundador, que lo encarnó en su vida, sus obras, escritos y palabras. Por eso, este Capítulo llama a vivir con un corazón grande y con mucha generosidad lo que está en el origen de nuestra vocación: la entrega generosa al servicio del Reino y al fervor pleno y renovado.
    La cruz marianista, nuestro carisma y espiritualidad, está en el centro del logotipo. En el corazón del próximo Capítulo General está la centralidad de nuestra vocación y el deseo de vivir con un nuevo impulso y ardor las intuiciones de nuestro fundador.

    El P. Chaminade tenía el fuego de la oración y de la generosa entrega. Nos quiere con fuego, con fervor, con oración intensa, con celo, con pasión, con fraternidad viva y entrega generosa.
    El fuego es el símbolo de la pasión y el dinamismo. El fuego enciende y se propaga como símbolo de vitalidad, de lo que está vivo, caldea e ilumina. Lo contrario es estar apagados, fríos y atrapados por las tinieblas.
    Los colores son cálidos, vivos, luminosos.

    Las cinco llamas insertas en el mundo representan los cinco continentes en los que la SM está presente. “He vendido a traer fuego a la tierra y que otra cosa voy a querer más que arda” (Lc 12,49). Las cinco llamas encendidas son un signo de universalidad, alcanzando todos los rincones del mundo por donde estamos dispersos. Ha llegado el momento de llevar el fuego del Evangelio a todos los hombres y mujeres, de que la llama del Reino prenda en todos los corazones, todas las culturas y pueblos.
    Todas ellas están entrelazadas, representando el vínculo de interdependencia y solidaridad. No son autónomas o aisladas. Nos hablan de relación, colaboración e interdependencia en un mundo globalizado. Juntas forman un todo, la misma hoguera, fragua, crisol. Danza dinámica de llamas que sugiere giro y movimiento.

    Al mismo tiempo, el diseño adquiere la apariencia de una flor abierta. Sugerencia de lo que está brotando, de la vida que nos sorprende con su fecundidad. Es la belleza inherente a lo nuevo y recién nacido. Es una invitación a estar despiertos, atentos, en actitud de discernimiento continuo. Es la manifestación de los signos del Espíritu, del futuro y de los caminos que nos señala.

    Mirad, voy a hacer algo nuevo. Ya está brotando, ¿no lo notáis? (Is.43,19 a)
    Para la vida marianista no podemos olvidar que estamos en un momento que nos pide levadura nueva; estamos necesitados de un verdadero tiempo de re-nacimiento. De hecho, está surgiendo en la Compañía de María un gran deseo de vida nueva, de fuego nuevo. Queremos “volver a nacer”.

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