3 Responses to “En Misión con María”

  1. Capitulo General Marianistas comenta:

    Si miramos al Beato Guillermo-José Chaminade, nuestro Buen Padre, encontramos que su vida y su tiempo son instructivos para nosotros. En medio del terror de la revolución, de la destrucción de una cultura cristiana, de la posibilidad permanente del martirio, del exilio y de la emigración, de la división entre clases sociales, de un pueblo al que faltaba educación básica y formación en la fe, del fracaso repetido de sus perseverantes esfuerzos y de la soledad de sus últimos años, él siguió trabajando, perseverante en su paciencia, firme en su visión e inquebrantable en su confianza en Dios.

    A pesar de estas pruebas y dificultades, nuestro Fundador siguió siendo un hombre de “imaginación y osadía apostólicas” que, para extender la fe, vio oportunidades en los signos de los tiempos y en los genuinos logros de su sociedad. Por ejemplo, fue capaz de interpretar la aspiración de “libertad, igualdad, fraternidad” a la luz del evangelio, creando una comunidad atractiva para los jóvenes de su tiempo, una comunidad que reflejase el ideal apostólico de “un solo corazón y una sola alma”. Entre el impacto del nuevo mundo surgido de la revolución y la nostalgia por la Iglesia del Antiguo Régimen, el Beato Guillermo-José supo proponer una nueva visión de la sociedad y crear nuevas formas de misión y de vida dentro de la Iglesia. Igualmente, nosotros no podemos limitarnos a constatar los desafíos de nuestro tiempo, sino señalar con claridad “lo nuevo” que Dios está haciendo surgir en nosotros, en la Familia Marianista, e invitar con alegría a otros a unirse a nosotros. Como nuestro Fundador, somos a la vez hombres del mundo y de la Iglesia. Viviendo en el mundo, compartimos sus deseos más auténticos y cooperamos en sus esfuerzos por alcanzar el bien común; viviendo en la Iglesia, nos enriquecemos con su vida y tradición y nos entregamos a su continua renovación.

    María estaba en el centro de su espíritu valiente y creativo. Ella era un simple ser humano pero plenamente redimido; la primera discípula, de cuya cooperación con la gracia dependió la vida del mundo; la mujer que nos enseña a leer los signos de los tiempos; la imagen de la Iglesia y nuestra Madre. Por eso exhortamos a todos a volver continuamente a la meditación del misterio de María. Especialmente en este momento de nuestra historia nuestra contemplación de María se fija en ella como pobre y como aquella en quien Dios ha hecho algo increíblemente nuevo.

  2. smdani comenta:

    Es precioso
    Me gusta!

  3. Juan Orbe comenta:

    Pueden compartir su información

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